EL PLÁSTICO Y EL MAR
Por Faustina Bartaburu
Imagine dos camiones grandes de basura llenos de plástico. En su interior hay botellas, sorbitos, bandejas, bolsas, envoltorios, envases de comida, cajas de cigarrillos. Ese es un estimativo de la cantidad de plástico que se arroja al océano por minuto. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada año llegan a los océanos alrededor de 11 millones de toneladas de residuos plásticos. Y se pone peor: la cifra podría triplicarse para 2040.
“El plástico está en todos lados. Está en nosotros, está en el agua, está en el aire. Los microplásticos están en nuestra sangre”
señaló Andrew Sharpless, CEO de Oceana, la mayor organización internacional dedicada a la conservación del océano, durante la cumbre Our Ocean 2023.
El dilema del plástico y las consecuencias que puede generar, en particular en las especies marinas, no es algo nuevo. Sin embargo, los líderes ambientales advierten que “el momento de actuar es ahora” y que al problema hay que cortarlo de raíz. Así lo expresaron durante el panel dedicado a la contaminación marina que se realizó durante la cumbre. Datos del PNUMA revelan que más de 800 especies marinas y costeras se ven afectadas por “ingestión, enredo y otros peligros”.

“El primer punto en el que debemos ponernos de acuerdo es que el plástico desde su concepción es una falla del diseño. Y aún así somos adictos al plástico”, expresó durante el panel Cyrill Gutsch, el diseñador alemán que luego de años de trabajar para varias marcas comerciales fundó la organización ambiental Parley for the oceans. Al igual que Gutsch otros líderes señalaron “el profundo defecto de diseño” tras advertir que el material, que a menudo es de un solo uso, puede durar para siempre.
¿Entonces qué?
Según datos de Oceana, solo el 9% de todos los residuos plásticos generados se han reciclado, por lo que estos esfuerzos no bastan para acabar con el problema. “Lo hemos experimentado por décadas y no funciona, ahora tenemos que ir a la fuente y tomar decisiones para detenerlo desde el comienzo”, expresó Sharpless.

El otro problema, dijo Sharpless, es que el reciclaje con plástico no es tan efectivo como ocurre con otros materiales en tanto “se deteriora” y no permite generar productos de segunda generación de tan buena calidad.

Para Gutsch, como diseñador, la solución puede estar en rediseñar y crear nuevos materiales. “Decir que hay que parar y que el reciclaje no sirve no es una solución. Debemos buscar soluciones, los gobiernos deben prohibirlo y habrá una explosión de nuevos materiales”.
Cada año llegan a los océanos unos 11 millones de toneladas de residuos plásticos. Esta cifra podría triplicarse de acá a 2040.
Más de 800 especies marinas y costeras se ven afectadas por esta contaminación por ingestión, enredo y otros peligros.
Cada minuto se arroja al océano el equivalente a dos camiones de basura llenos de plástico.
La exposición a los plásticos también perjudica la salud humana.
Educar y limpiar
Martin Thiel es Biólogo Marino y doctor en Oceanografía. Es uno de los encargados del programa “Científicos de la basura”, que lleva a niños de escuelas y colegios de Chile y la región a las playas para estudiar la basura marina. Así, el programa logra acercar a niños al método científico a la vez que hacerlos conscientes del problema que atraviesan el medio ambiente. “No tenemos la receta de cómo lograr un cambio de comportamiento pero lo estamos intentando a través de este programa ciudadano”, dijo.

Thiel contó a El País que al principio estaba convencido de que los niños eran “los grandes actores de cambio” sin embargo, señaló que en ocasiones “se quedan sin opciones”. “Los niños se convencen pero luego van al supermercado y no tienen opciones, todo está en botellas de un solo uso”, señaló y remarcó la importancia de que los adultos también “hagan la revolución”.
Más allá de las miradas a futuro, hay iniciativas que buscan revertir el daño que ya está hecho. Boyan Slat es el creador de The Ocean Cleanup, un programa que se dedica a quitar la basura del océano. A través de tecnología computacional detectan los puntos críticos en el agua y los remueven con un sistema de barreras en forma de U.  “No podemos olvidar que ya hay mucho plástico en el océano y que esto se concentra mayormente en cinco áreas en el mundo, el punto más grande se encuentra entre Hawai y California. Cuando empezamos a investigar el área nos encontramos con que tiene tres veces el tamaño de Francia y que este plástico es muy persistente, hay plásticos del siglo anterior y seguirán allí hasta que los saquemos”. 
Para el director de Oceana, la buena noticia en el dilema del plástico es que como sociedad
“hemos progresado más rápido en el plástico que en cualquier otra cosa”
Según dijo Sharpless a El País, “esto es más fácil en algunos aspectos que detener la sobrepesca, por ejemplo, porque la gente lo ve en su vida diaria. Lo ven en la playa. No les gusta. Mientras que la sobrepesca es invisible, bajo el agua. Por lo tanto, soy más optimista de que seguiremos viendo progreso en el plástico”
¿Qué ocurre en Uruguay?
Durante la cumbre se presentaron algunos ejemplos de decretos y legislaciones implementadas en algunos países del mundo para atender el problema del plástico. Chile, por ejemplo, prohibió en 2022 los plásticos de un solo uso en establecimientos de expendio de alimentos. La normativa estableció un plazo de tres años para que los comercios y restaurantes se adapten a dispositivos reutilizables.

Por su parte, Canadá prohibió en 2022 la fabricación e importación de seis plásticos de un solo uso: bolsas, cubiertos, sorbitos, palitos para revolver, aros transportadores y recipientes para llevar. En Perú, al igual que en Uruguay, las bolsas plásticas se cobran para evitar el uso excesivo. Albina Ruiz, ministra de Ambiente de Perú, contó que el dinero recaudado por esta normativa se invierte en educación ambiental.

En Uruguay hay algunas leyes vigentes que tocan el tema desde diferentes ángulos. La Ley de Envases (2004), que promueve el reuso y reciclaje de envases no retornables, la Ley de Uso Sustentable de Bolsas Plásticas (2018), que prohíbe la fabricación, importación, distribución, venta y entrega de bolsas plásticas que no sean compostables o biodegradables y la Ley de Residuos (2019), que tiene como objetivo prevenir y reducir el impacto negativo de la generación y del manejo de los residuos tanto a nivel social como gubernamental.

Marisol Mallo, gerenta del área de Información, Planificación y Calidad Ambiental del Ministerio de Ambiente dijo a El País que este es un tema “que el ministerio está desarrollando con fuerza”. Mallo señaló que uno de los principales objetivos del país es poder reducir los plásticos de un solo uso, tal como establece el Plan Nacional de Gestión de Residuos (2021).

En 2021 se emitieron dos resoluciones que establecen algunas acciones concretas. Una de las resoluciones marca objetivos mínimos de recuperación y valorización de envases no retornables. Así, entre otras metas, establece el compromiso a aumentar de 4% a 30% para fines de este año la recuperación de envases de plástico, cartón y vidrio. La jerarca puntualizó que si bien se trabaja en el nuevo plan de envases, “viene con algunos retrasos” por lo que hay dudas sobre si esa cifra se podrá alcanzar. También se establece para 2025 la obligación de que los envases de bebidas plásticas no retornables cuenten al menos con 40% de material reciclado.

La segunda resolución prohibió el uso de sorbitos (vigente desde enero de 2022) y creó un sello ambiental para estimular la reducción del consumo de plásticos de un solo uso. El distintivo se le otorga a aquellos actores públicos o privados que instrumentan medidas para efectivamente reducir el consumo de plásticos de este tipo.

En cuanto al reciclaje, Mallo dijo que hay varios desafíos. Primero, poder reducir los plásticos que no son necesarios y luego poder generar un reciclado de alta calidad con esos plásticos que queden. Otra línea en la que hay que trabajar, aseguró Mallo, es en el alto nivel de informalidad que tienen estos sectores laborales. Sobre las bandejas que pueden verse en supermercados, por ejemplo, para envasar un alimento, la jerarca indicó que en esos casos se debe "encontrar un equilibro" entre reducir los envases sin generar que aumente la pérdida y el desperdicio de alimentos. “Estamos trabajando en analizar cada caso y ver cómo incide en preservar el alimento o no”, aseguró.

Una delegación de Uruguay integrada por representantes del Ministerio de Ambiente y Cancillería asistieron a la cumbre. Fuentes señalaron que entre los objetivos estaban generar oportunidades de alianza sobre temas como basura marina, microplásticos y áreas marinas protegidas.

En Uruguay también existen distintas organizaciones y cooperativas que trabajan en concientizar y promover la reducción y el reciclaje de residuos.